17.03.2016
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Correo electrónico – Palabra del día

La reciente noticia de la muerte del inventor del correo electrónico, Ray Tomlinson, nos ha hecho pensar en cómo comenzó la historia de los buzones en línea.

A pesar de que nos llegan muchos correos electrónicos cada día, pocos estamos familiarizados con la historia de su invención. Y, en realidad, Tomlinson no fue el inventor real del mensaje electrónico, sino el programador que, en 1971, incluyó el símbolo «@» en un mensaje.

La primera versión de lo que se conocería como correo electrónico fue probada seis años antes, en 1965, en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), cuando usuarios de terminales remotos compartieron archivos y mensajes en un disco central mediante los sistemas de tiempo compartido de la universidad.

En los años posteriores, muchas empresas emplearon esta práctica, especialmente en EE. UU., lo que permitió el intercambio de mensajes entre los empleados de terminales diferentes, pero conectados a un sistema central. Más tarde, cuando se conectaron los sistemas centrales de diferentes sucursales, los empleados podían intercambiar correos electrónicos fuera de la Intranet local y eliminar así las barreras geográficas.

Pero todavía había muchas limitaciones y no era posible enviar un mensaje a una persona determinada con una dirección específica.

Correo electrónico – Historia

En 1971, Tomlinson consiguió enviar el primer correo electrónico de persona a persona con el sistema ARPANET (el predecesor del Internet global actual, creado por el Gobierno de EE. UU.). Utilizó el símbolo «@» para conectar el nombre de usuario con la dirección de destino y así nació el correo electrónico.

El primer estándar de correo electrónico fue propuesto en 1973 por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa de EE. UU. (DARPA) y se terminó en 1977. En él se presentaba el símbolo «@» para permitir el envío de mensajes a determinados usuarios o equipos, así como varias de las opciones de los correos actuales, como los campos «para» y «de», junto con la opción de reenvío.

A mediados de los 80, se intercambiaban correos electrónicos mediante ARPANET y los usuarios habituales eran estudiantes y personal académico, así como empleados del gobierno y militares.

Se cree que la reina Isabel II fue la primera jefa de Estado en enviar un e-mail en ARPANET, en 1976.

En 1991, gracias a la creación de Internet, se eliminaron casi todas las barreras y hoy en día encontramos nuestros buzones llenos de miles de correos sin leer y no deseados.

Puesto que el término correspondencia electrónica se utilizaba de forma genérica para denominar cualquier transmisión electrónica de documentos, incluidos los faxes, es difícil determinar el primer uso por escrito de este término.

Pero correo electrónico, como tal, apareció por primera vez impreso en 1975 cuando la revista neoyorkina Electronics informó de que: «el servicio postal avanza con el correo electrónico».

El término habitual mensaje de correo electrónico apareció impreso por primera vez en 1984 en la revista The American banker: «Pueden comprobar sus carteras, descargar investigaciones y enviar mensajes de correo electrónico a sus cuentas de ejecutivos».

Ese mismo año tuvo lugar el primer registro de la expresión dirección de correo electrónico, utilizada en el foro Usenet: «Rellene el siguiente formulario, entre las líneas de puntos, y envíelo por correo electrónico a la dirección que aparece al final. Al incluir una dirección de correo electrónico, que sea de un sitio conocido».

El término cuenta de correo electrónico apareció por primera vez en 1985, en la revista UNIX Review y ha llegado hasta nuestros días, en los que se espera que el número total de cuentas de correo electrónico en todo el mundo supere los 4300 millones a finales de 2016 y esas cuentas envían y reciben aproximadamente 250 mil millones de correos electrónicos al día.