17.11.2015
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Sauna – Palabra del día

A todo el mundo le gusta relajarse de vez en cuando, pero algunos países han hecho de la relajación un pasatiempo nacional. En Japón, es común disfrutar de las termas los fines de semana o durante las vacaciones. Salpicadas por todo el país, estas onsen son la herramienta perfecta para rejuvenecer el cuerpo y la mente. No obstante, puede que los visitantes extranjeros no resistan mucho tiempo las altas temperaturas. Sin embargo, los japoneses han crecido con las termas y pueden pasar la tarde entera brincando de una a otra.

 

Algo similar ocurre con la sauna, la actividad preferida de los finlandeses a la hora de relajarse. Sauna es una palabra finlandesa que significa balneario o baño. Como bien explicó la revista británica Discovery en 1936: “Una costumbre finlandesa que todos los que visiten el país deben probar es la sauna, un baño de vapor especial, habitual entre los finlandeses desde tiempos inmemoriales”.

Las saunas se utilizan desde hace muchísimo tiempo y, por lo menos en Finlandia, comenzaron siendo una simple fosa en la tierra con fuego en su interior. Se vertía agua sobre las piedras en el fuego para generar vapor y crear un calor intenso. También podemos encontrar variantes de la sauna finlandesa en culturas indígenas de México y América Latina, e incluso se han descubierto posibles antiguas saunas en Groenlandia y Terranova.

La palabra sauna apareció por primera vez en inglés en 1881. En Land of the Midnight Sun, Paul B. Du Chaillu escribió: “Una de las instituciones más características del país es la Sauna (balneario), denominada Badstuga en Sueco”. Fue así como sauna se introdujo en la escritura inglesa y los británicos comenzaron a disfrutar de la experiencia de sudar desnudos en una sala a altas temperaturas.

Pregunté a nuestro compañero sueco de EVS Translations sobre la cultura de la sauna y su respuesta fue: “La sauna es algo muy finlandés. No vayas nunca a la sauna con un finlandés. Es como echarse un pulso, nunca ganarás. La temperatura aumentará hasta hacerse insoportable y se asegurarán de “echar” a todos los presentes”. Parece ser que en Finlandia quedarse en la sauna más tiempo que nadie y con la temperatura más alta es cuestión de honor y una muestra de fuerza. Tanto es así que el Campeonato mundial de sauna se prohibió en 2010, tras diez ediciones, porque comenzaron a registrarse muertes (desgraciadamente para Alemania, ya que fue el año que en que la primera alemana ganó el campeonato, Michaela Butz).

Art Buchwald, un columnista habitual del Washington Post, describió la sauna finlandesa en su libro de 1957 I chose Caviar con este discutible comentario: “Pero en Finlandia la sauna no es un simple baño, es una forma de vida. Una sauna es a un finlandés lo que un pub a un británico, lo que un café a un francés y lo que un televisor a un americano”.